Monday, October 28, 2013

LA MONJA ALFEREZ UNA LESBIANA EN EL S.XVI (1592-1650).

LA MONJA ALFEREZ UNA LESBIANA EN EL S.XVI (1592-1650).





En el año 1592, nacía en Donisti una niña llamada Catalina, siendo su familia de buena posición, su papa don Miguel de Erauso, era el caballero de la ciudad, y su mama doña María Pérez de Galarraga, una gran dama, que hacía mucha vida social, la niña les salió rebelde, para intentar ponerla por el buen camino, decidieron ingresarla en el convento de San Sebastián el Antiguo, donde tu tía era priora.

Catalina, que durante toda su vida no paro de meterse en líos, justo antes de hacer los votos, se produjo un pelea en el convento, en la que ella fue una de las protagonistas. Disfrazada de hombre, y bajo el nombre de Antonio de Erauso, huyó de su familia y del convento, y comenzó sus aventuras por diferentes dificultades españolas, hasta llegar a Sanlúcar de Barrameda, donde se embarcó como el grumete en un galeón, cuyo capitán era su tío, Esteban de Eguiño, que no la reconoció.

Llegó hasta Cartagena de Indias, y cuando el navío se propuso volver para España, Catalina robó 500 pesos a Eguiño y se escapó embarcándose para Panamá, allí se puso a las órdenes de Juan de Urquiza.

Tras ir de un lugar para otro, entre peleas y lío, huyó de Panamá a Trujillo, y de allí a Lima, donde se puso a las órdenes de Diego de Lasarte. Como quiera que a Catalina le gustaban las mujeres, andaba entre las piernas de la hermana de su patrón, la cual pretendía matrimonio con Catalina. Con su alta estatura, su escaso pecho, aspecto andrógino y voz ronca, no le costaba trabajo pasar por hombre. Otra cosa era el intimar, Tuvo que huir a la ciudad de Concepción, donde encontró a su hermano Miguel de Erauso.

Casi tres años estuvo con el como soldado sin que este la reconociese, incluso se disputaban las mujeres. En Chile participo en algunas de las más terribles batallas contra los indios. Después se produjo un episodio muy triste en su vida. Por error, mato a su propio hermano, lo enterró y escapó hacia Tucumán sin agua ni comida, cuenta en sus memorias, como sacrifico su caballo para poder llevarse algo a la boca.

Tras numerosas batallas, peleas, viajes, escapes de matrimonios y en general una vida revuelta, acabó en Guamanga, y viéndose en un atolladero, confesó al obispo del lugar su verdadera identidad, y su trayectoria.

Unas matronas testificaron que era mujer además de permanecer virgen. Por lo que el obispo perdonó sus excesos, la vistieron de monja y fue ingresada en un convento.

Es de suponer como se sentiría un soldado, con muchas batallas, peleas, heridas y viajes, 
viéndose con una toca y rezando maitines.

Se hizo tan famosa, que a su regreso a la patria, fue recibida por el Rey Felipe IV, que le concedió una pensión, y luego el Papa, le otorgó la facultad de poder usar ropa de hombre, para poder mostrase en público como lo que siempre había sido: un verdadero hombre, siempre que no volviese a las andadas de espadachín y pendenciero.

¿Qué fue este extraño personaje que mucho tiempo se comportó como camorrero peligroso, sin entrañas, despiadado y cruel?

En 1645, veinticinco años después, volvió a embarcarse, esta vez como hombre de paz, con rumbo a México, bajo su viejo nombre de Antonio.

Posiblemente fue un desadaptado, un neurótico ansioso de figuración, una personalidad desquiciada a quien la fe religiosa lo llevó a la reflexión y al remordimiento, que al final de sus días, como un verdadero hombre, se dedicó al trasporte y moriría en 1650, cristianamente, lejos del mundanal ruido, en el pueblo de Quitlaxtla (México).


Fuente: http://www.historianecdotas.comoj.com/

0 comments:

Post a Comment